Tras una temporada de huracanes más destructiva de lo normal, los conservacionistas y los urbanistas intentan resolver el problema de la protección de los litorales, y cada vez miran más a la naturaleza para encontrar inspiración.
Houses on Florida's Vilano Beach built for the ocean view are now too close for comfort. A sea wall protected some parts of the beach from Hurricane Irma, but not all.Foto:Andrew Moore
Para ser sinceros, es probable que a Vilano Beach no le quede demasiado tiempo en este mundo. Este popular espacio de la playa de Florida, ubicado apenas pasando el puente Francis and Mary Usina Bridge desde San AgustÃn sobre la costa atlántica, se encuentra en una isla barrera. Esto quiere decir que es parte de un gran amontonamiento de arena que, debido a una combinación particular de corrientes y mareas, se acumuló de manera provisoria a lo largo de la costa. La forma de la isla cambió con el tiempo, según el ritmo de las tormentas y las oleadas, pero eso nunca molestó a los charranes mÃnimos, tortugas marinas y otras especies que anidaban aquà todos los años. Si la playa se desplazaba, ellos se desplazaban con ella. Este concierto de mareas altas, desplazamiento de arena y vida silvestre nidificante ha transcurrido durante miles de años.
Farrell miró el muro con una mezcla de escepticismo y desesperanza. "Las playas son lugares dinámicos" explicó. "Se mueven mucho. La arena va y viene. Tienen su propia especie de ritmo. Los muros no".
"SÃ". Luego Farrell agregó: "Durante un tiempo".
Avanzamos hasta la esquina del muro, y señaló cómo el agua habÃa penetrado en remolinos por detrás, con lo que habÃa erosionado la arena y podÃa desestabilizar la estructura. "Como sucede con todo en este lugar" dijo, "la permanencia es una ilusión".
Para la vida silvestre, los muros son desastrosos. Destruyen los ricos ecosistemas donde incuban los peces y se alimentan y nidifican las aves, y transforman la costa en una ecuación binaria de agua y piedra (o de acero u hormigón) desprovista de vida.
Esta aventura me enseñó que el pasado no es un prólogo del futuro. Que San AgustÃn haya existido durante 452 años no quiere decir que vaya a estar aquà durante los próximos 452 años.
E
n el muelle cerca de la desembocadura del rÃo Alafia, cerca de Tampa, Florida, en la costa del Golfo, este rÃo está sembrado de basura con botes a medio hundir. Hay uno que cuelga en los mangles como un gran juguete de playa. "Algunos de estos botes están abandonados", explica Mark Rachal, gerente del Refugio del Banco del Alafia de 91°µÍø, mientras prepara una lancha de casco en V de 18 pies. Cerca de allÃ, voluntarios llenan bolsas con conchas de ostra, que arrastrarán hasta áreas dañadas en la costa para crear nuevos hábitats para ostras y controlar la erosión del litoral.
¿Islas construidas con desechos? No tenÃa idea. "¿No son naturales?".
"No. Cuando dragaron el rÃo, amontonaron el lodo aquÃ. Y ahora la naturaleza ha tomado el lugar".
Esta práctica es común en Florida. Algunos de los barrios más ostentosos de Miami, como Star Island, se construyeron con desechos de dragado. Pero una cosa es que inversores multimillonarios vivan sobre una isla hecha con desechos y otra es que decenas de miles de aves nidificadoras con una sensibilidad exquisita la consideren su hogar.
En parte debido a los rompeolas bien diseñados, y en parte debido a los espesos mangles a lo largo de la costa, los daños de las olas de las tormentas que acompañaron al huracán Irma fueron modestos. Rachal señala algunos mangles dados vuelta en zonas desprotegidas, pero eso es todo.
uego de que una gran tormenta golpea una ciudad, la pregunta no es si se la reconstruirá o no, sino cómo se la reconstruirá. Cuando el huracán Harvey inundó Houston en agosto, fue particularmente devastador en gran parte debido a que las compañÃas inmobiliarias habÃan pavimentado sobre la naturaleza y habÃan convertido a la ciudad en una sobre un pantano. Cuando cayó el diluvio de cinco dÃas, el agua no tenÃa adónde ir aparte de las viviendas y demás edificios. Actualmente, conforme se reconstruye la ciudad, se está analizando la idea de reemplazar los barrios proclives a inundarse por que puedan absorber el agua durante grandes temporales, asà como crear áreas de retención del agua (en esencia, lagos artificiales) para contener la escorrentÃa en espacios seguros.
La influencia de la naturaleza sobre los conservacionistas y los ingenieros costeros se ve claramente en los proyectos que surgieron del concurso celebrado tras el paso del huracán Sandy en 2012. Esta competencia, que supervisó el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos, premió con más de a seis »å¾±²õ±ðñ´Çs ganadores para reconstruir la costa de Nueva York. Atrajo a algunos de los mejores arquitectos y urbanistas del mundo, y podrÃa decirse que casi todas las propuestas imitaban a la naturaleza de alguna manera.
En última instancia, cuando se trata de hacer frente a grandes tormentas y el aumento considerable del nivel del mar, hasta el sistema de ingenierÃa más sofisticado tiene un lÃmite. Una parte de la triste verdad es que, a medida que aumente el nivel del mar, habrá lugares que deberemos abandonar. Y cuanto más pronto comprendamos esto, y comencemos a prepararnos, mejor será.
Tuve una experiencia semejante en Florida cuando Farrell y yo visitamos Summer Haven, una comunidad turÃstica que alguna vez fue próspera ubicada a alrededor de 15 millas al sur de San AgustÃn. La playa está bordeada con pilares, pero no hay muros, ni ningún intento de disimular que es imposible detener la elevación del agua. Solo se puede llegar a al cruzar la playa durante la marea baja, ya que la carretera costera ha desaparecido bajo el agua. Durante la marea alta, los cimientos de muchas viviendas ya se encuentran bajo el Atlántico. Las casas se ven descuidadas, medio abandonadas. Son una postal del futuro, un anticipo de lo que les espera a las playas en todo el mundo. Farrell y yo observamos a los correlimos tridáctilos volar rozando la playa y a las gaviotas reidoras revolotear por encima de nosotros. No pasará mucho tiempo antes de que el agua tome estas viviendas y la playa les pertenezca otra vez. "Nuestro mundo" señala Farrell, admirando a las aves, "está cambiando rápido".
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Construir para el futuro
La infraestructura verde (el uso de estructuras naturales para proteger a las comunidades costeras y los sitios de nidificación) es mucho más resistente y eficaz que el hormigón para ayudarnos a adaptarnos a las megatormentas y el aumento del nivel del mar. 91°µÍø trabaja en las tres costas para promover proyectos de infraestructura verde.
Protección de la costa de la isla Aramburu, California
Desde 2011 ha estado reconstruyendo las marismas y la costa oriental cubierta de guijarros de esta isla en la bahÃa Richardson, apenas al norte de San Francisco. Las áreas restauradas reducirán la erosión, crearán humedales y hábitats terrestres que beneficiarán a las aves, incluidos los ostreros negros norteamericanos, y ayudarán a proteger a toda la isla contra el aumento del nivel del mar.
Restauración del pantano de Currituck Sound, Carolina del Norte
La parte central de Currituck Sound pierde decenas de acres de pantano debido a la erosión. Para evitar esto, y sus socios están construyendo terrazas, plantadas con hierbas de pantanos y vegetación sumergida como la zostera. El proyecto conservará la salud del estuario y creará defensas naturales para reducir el daño de las tormentas e inundaciones en las comunidades cercanas.